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Diseño Web @ Andy Goldstein, 2019  

El encargado de enseñar a usar la cámara

Actualizado: 15 de sep de 2019


Ushuaia, 1958. Primera foto tomada a los 15 años con mi nueva "cámara profesional de 35 mm con fotómetro y telémetro". Recién comprada sin impuestos por estar al sur del paralelo 42, en la tienda que se ve en la foto.

La fotografía me atrajo desde que tengo memoria. Probablemente influyó el hecho de provenir de una familia de ópticos, de modo que me crié entre cámaras, lentes y rollos fotográficos. Mi padre tenía su negocio en el barrio de Villa del Parque donde, además de anteojos se vendían artículos de fotografía, cámaras, rollos, etc., algo muy común en los años 50’. Desde muy chiquito sentía una especial fascinación por ese mundo mágico: era mi “diversión”. Alrededor de mis 10 años comencé a ayudar en la óptica. Mi papá, mitad en broma, mitad en serio, me iba asignando “responsabilidades” a medida que yo crecía. Me nombraba pomposamente “encargado de vender rollos fotográficos”, “encargado de cargar las cámaras”, “encargado de colorear las fotos" (que eran en blanco y negro). Un día mi padre me dio una tarea que marcaría mi vida: me nombró “encargado de enseñar a usar las cámaras”. Se trataba de cámaras muy sencillas, la “Kodak a cajón” o la nacional “Rex de Lujo”, de baquelita negra, cuyo uso era muy sencillo y sólo tenían un par de diafragmas. Las opciones eran “para sacar con sol” o “para sacar a la sombra”. Pero esto ya me hacía preguntarme cuál sería la mejor manera de transmitir esos conocimientos.